Jueves 06 SEPSe va, se va la barca.
Se va, se va el vapor.
El lunes por la mañana
También se va mi amor.
Bue, tampoco nos pongamos melodramáticos; no es mi amor ni se va el lunes. Pero se va un día de la semana que viene y no hay noticias en el frente. Ayer me tiró mucha onda pero hoy niente. ¡Y yo ya tenía organizado todo el fin de semana en función de nuestro encuentro seguro!
El plan maestro consistía en que hoy y mañana él me iba a atomizar por el messenger con sus frasecitas ambiguas y en un punto dado yo le iba a preguntar si estaba jugando o si lo tenia que tomar en serio. Esto parte de la base de que ayer sí hubo mucha acción de su parte, incluso se acercó a mi escritorio unas cuatro veces pero yo estaba a full y no pude casi hablar con él. Asumí que hoy se iba a repetir la historia y así fue que elucubré mi fantástico plan.
En respuesta a mi pregunta, él por supuesto que me iba a decir que estaba hablando en serio, a lo que yo retrucaría con un “entonces tenemos que hablar”. La segunda parte de mi plan era quedar para el sábado a la noche, así tenia la mañana para salir de compras con el sueldo recién cobrado, en busca de algo lindo para ponerme, después ir a un almuerzo que tengo fijado, que me iba a entretener y distraer la ansiedad hasta entrada la tarde, y a la noche vernos con tiempo de sobra para una gran producción.
No sé en qué está pensando el muy idiota que no sigue mis planes al pie de la letra, ¡con lo beneficioso que sería para ambos!
Esta actitud de indiferencia generó una reacción errónea en mi, ya que a pesar de que pensaba dejarlo acercarse solo, no tuve más remedio que iniciar charlas estúpidas a las que respondió secamente. En conclusión, no me dio bola en toda la tarde.
Tengo un problema técnico. Yo cargo el blog en el laburo y ahora me da pánico abrirlo y que justo pase por mi escritorio y llegue a leer algo de lo que está acá, por lo que tengo que esperar a que él se vaya e igual mirar para todos los costados no sea cosa que pase la chica con la que se acostó y me descubra, que dicho sea de paso hoy pasó por su escritorio a charlar y, supongo, a despedirse o concretar una despedida más íntima.
Lo de “Laura” –nombre básico por excelencia, ideal para apodar a cualquier persona- me preocupa ya que después de su aparición le pregunté a él cuando era que se iba y nunca me respondió. No responder sabiendo que el otro te está viendo sentado en tu escritorio es una falta grave, tarjeta amarilla. Y por eso me parece que en esa charla se concretó algo que boicoteó mi fantasía sabatina. Shit!
DANGER DANGER DANGER
1 comments:
(...) No sé en qué está pensando el muy idiota que no sigue mis planes al pie de la letra (...)
Verdad que son idiotas cuando, ni siquiera, son capaces de ver tan claros planes??
Bueno ... son idiotas.
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